LA UNIÓN DE LOS MUNDOS
¿Cuál es el objetivo de Am Israel en el mundo? ¿Acaso vinimos al mundo a comer, beber, trabajar y morir? Seguramente que no, si vinimos hasta acá tenemos que tener alguna misión y objetivo, ¿Cuál es?
Para esto, hay que hacer una pequeña introducción. Todas las creaciones humanas de Dios se dividen en tres grupos, que son: Los patriarcas (Abraham, Itzjak y Yaakov), los judíos y los goyim.
Explica el rabino Joel Cohén en su libro, que el objetivo del goy en el mundo es cuidarlo, desarrollarlo, procurar que esté acomodado, ordenado, y funcionando. El goy no tiene ninguna relación con la santidad, con Dios, él solo tiene que trabajar porque el mundo esté ordenado y limpio de cualquier inconveniente.
Los patriarcas, eran el otro extremo, estaban completamente desconectados del mundo físico para conectarse con el espiritual. Por ejemplo, los patriarcas cuando cumplían sus mitzvot, las cumplían con las kavanot (intenciones, pensamientos místicos) necesarias como para llegar a los niveles más altos espirituales a través de su pensamiento. Ellos se comunicaron directamente con Dios, estaban más elevados, espiritualmente, que las demás personas.
Am Israel es el balance entre estos dos niveles, su objetivo es unir estos dos extremos, juntar el mundo espiritual con el físico. Esto fue exactamente lo que hicimos en el Monte de Sinai, cuando Dios bajó de las alturas y Moshe, como representante de Am Israel, subió a la cima de la montaña, lográndose así el objetivo del pueblo judío, unir los mundos espirituales con el mundo material. Es por eso, que en nuestra Parashá está escrito, que Dios nos entregó el maná, cosa que no lograron conseguir los patriarcas, Abraham, Itzjak y Yaakov. Tal y como está escrito: “Hamajilejá Man Bamidbar Asher Lo Yadeún Aboteja – El que te alimenta con maná, que tus padres no conocieron”. (Deuteronomio 8:15). ¿Entonces, por qué nosotros fuimos los que obtuvimos ese merito y no ellos? Porque nosotros bajamos la santidad, la Torá, a Dios, a los ángeles, de los cielos al mundo. Juntamos lo espiritual con lo material. Es por eso que tuvimos el merito de comer maná y no los patriarcas, quienes estaban todo el tiempo buscando lo espiritual.
Así es como ocurre con todas las mitzvot, buscamos objetos, materiales y los convertimos en espiritual, en mitzvá. Por ejemplo, un Sefer Torá, un tefilín, lo hacemos de pieles de vacas con letras de santidad. Si tomaríamos un pergamino, ¿acaso que tiene santidad? Seguro que no. Si tomaríamos letras de la Torá y la escribiríamos en un papel común ¿Acaso que se le consideraría como un Sefer Torá? Seguro que no, porque solamente la unión de la piel de vaca con la letras de Dios hace que se forme un Sefer Torá, Tefilín, Mezuzá. Por otro lado, ¿Qué es un sacrificio? Es la ofrenda ritual de un animal. Es decir, convertimos a un animal en algo con santidad.
De los cuatro reinos del mundo hicimos que fueran usados como mitzvá. Por ejemplo, con el reino vegetal hicimos, que se dijeran bendiciones previa y posteriormente a su consumo. No ingerimos nada que no sea santificado, por medio de una bendición, previamente. Tal y como lo dice nuestra Parashá: “Veajalta Vesabata Uberajta – Y comiste, te saciaste y bendijiste” (Deutr. 8:10). Cuando unimos a Dios con la comida, que es algo material, estamos logrando nuestro objetivo.
Desde el principio de la creación, así ocurría. En el primer día, Dios creó la base de los cielos y de la tierra. En el segundo día creó Dios en las alturas a los siete cielos, los ángeles, etc. En el tercer día creó Dios, en la tierra, a la vegetación, árboles, etc. Así en el cuarto día creó, en las alturas, al sol, la luna, las estrellas, etc. En el quinto día creó, en la tierra, a los animales, a los peces, a las aves. Cuando llegó el sexto día, Dios se dijo así mismo, que había trabajado equitativamente. Es decir, había intercalado las creaciones en alturas con las de la tierra, perfectamente. Para no causar un desbalance en la creación, el sexto día, pensó en crear algo que fuera capaz de unir esos dos mundos. Por eso, dijo Dios: “Haremos un hombre”, en plural, ya que Dios estaba diciéndole a los dos mundos que harían un hombre con cuerpo, físico, y con un alma, espiritual, que los uniera a los dos. Es por eso, que Adam se llamó así. Adam, significa Adamá (tierra) y Adame (de las alturas).
A lo largo de la existencia del mundo, también ha sido así. Am Israel siempre está uniendo lo material con lo espiritual, como lo explicamos con el ejemplo de los alimentos, que son bendecidos antes y después de ser ingeridos. También, encontramos esta unión de los dos mundos con las relaciones maritales, a pesar de ser esto algo físico, nosotros lo convertimos en mitzvá, espiritual. En nuestros negocios metemos lo espiritual para guiarlos con moralidad y rectitud. Así sucesivamente con todos los casos cotidianos, nosotros los impregnamos de santidad.
Al final de los días también así será. ¿Qué es la redención? Básicamente es la unión de lo espiritual con lo material. Este es el secreto del tercer Templo. Todos se preguntan: ¿bajará de los cielos o lo construiremos nosotros mismos en la tierra? La respuesta es que ambas opciones son verdaderas, ya que al igual que existe en la Tierra, Jerusalem, así también existe en las alturas otra Jerusalem espiritual. Entonces, al igual que habrá un Templo en la Tierra, habrá un Templo espiritual, en los cielos. Tal y como lo dijo el rey David: “Yerushalaim Habenuyá Keir Shejuberá La Yajdav – Jerusalem construida, como la ciudad unida, juntamente”. Es decir, que Jerusalem está construida debajo de la Jerusalem de los cielos, que está unida a ella. En el futuro próximo, nosotros vamos a construir el tercer Templo, y ocurrirá algo que no ha ocurrido ni con el primer, ni segundo templo. Se unirán las dos Jerusalem, la espiritual con la física, cumpliéndose así el secreto de la redención, la unión de los mundos.
El Mashiaj está compuesto de un alma especial y un cuerpo. Es decir, es una persona viviente como cualquier otra, pero con un alma especial. En todas las generaciones, nace alguien con el potencial de ser el ungido de Dios. Solamente depende de Él, que decida el comienzo de la redención del Am Israel. Por eso, está escrito: “Bayom Hahu Yihyé Hashem Ejad Ushemó Ejad – Y en ese día Dios será uno y su nombre uno”. Significa que todo será visto como uno, ya no habrá, divisiones entre lo material y lo físico.
Que sea la voluntad de Dios que podamos lograr ese objetivo, incluso en nuestros días, que ambos mundos se unan. Amén.